Querido señor o señora, soy Mery.
El niñito de la foto es mi hijo Jairo, él es un milagro de Dios. Cuando lo esperaba nunca me imaginé que vendría enfermo, porque parecía que todo estaba bien. Lamentablemente cuando di a luz, mi bebé nació asfixiado.
Mi desesperación era enorme porque no lo oía llorar. Solo que uno de los médicos dijo: "Dios tú eres grande ayuda a este niño" y fue ahí cuando finalmente lloró como un gatito, bajito y muy débil.
Cuando conocí a Jairo me impacté mucho cuando vi sus manitos y pies. Estaban como sueltos y torcidos. Así me enteré que padecía una enfermedad muy grave que es la Artrogriposis que afecta y degenera a las extremidades. Fue un dolor y una ternura tan grande que se mezclaron dentro de mí. Así llegué a Metrofraternidad para buscar ayuda y los médicos me dijeron que para que Jairo pueda tener una vida lo más normal posible, había que someterlo a cirugías y rehabilitación, conforme él vaya creciendo.
Hoy a sus tres años ya ha pasado por dos cirugías. Por eso Metrofraternidad significa para mí la esperanza. Cuando yo sentía desfallecer por no tener el dinero suficiente para curar a mi hijo, la Fundación encontraba una persona que ponía su apoyo económico y hacia posible la cirugía que tocaba.
Por eso quise contar esta historia, para agradecer a esos rostros que no conozco, pero que han hecho grandes cosas por mi pequeño. Gracias a ustedes, Jairo y yo nos sentimos protegidos y confiamos ciegamente en que la solución vendrá, porque Dios está de nuestro lado y nos puso en el lugar correcto. Yo le preguntaba a Él por qué me mandó a mí que era pobre a un niño que iba a necesitar tanto. Pero ahora entiendo que posiblemente nos vamos a dar la mano mutuamente con otras personas que han llenado su corazón ayudándome. Yo les pido a ustedes que piensen en los que no tenemos nada y no esperen a que llegue un dolor intenso a su vida que les haga mirar de manera diferente. Es verdad que todos somos iguales, pero siempre hay alguien que tiene un poco más y alguien como yo que realmente necesita ayuda.
Sea parte de Metrofraternidad porque una vida vale la pena.
Mery
|